Wes Anderson nos brindó, a lo largo de toda su carrera cinematográfica, grandes historias y personajes imposibles de olvidar. Con cada una de sus películas, logró adentrar al espectador en distintos mundos que fueron creados con total detallismo y delicadez. Lo cierto es que me considero una gran aficionada de su trabajo, pero en esta oportunidad, quisiera hablarles sobre una cinta en particular: Moonrise Kingdom. Este filme fue el primero que vi dirigido por él y también, fue el que me adentró en este universo repleto de paletas de colores.

Moonrise Kingdom respira aire puro e inocente. No es una película pretenciosa, sino todo lo contrario. Es simple y con eso basta para que el espectador logre enamorarse por completo. La historia sigue de cerca a dos pequeños de 12 años, que se enamoran perdidamente y deciden dejar todo atrás por luchar por ese amor repentino y apasionado. Estos dos jóvenes se llaman Sam y Suzy. Con estos dos protagonistas, el director nos adentro en una ficticia isla de la costa Nueva Inglaterra, para contarnos sobre este romance infantil y a la vez, retratarnos un mundo adulto que dista mucho de ser acogedor. Cuando los mayores a cargo de estos dos pequeños se dan cuenta de su fuga, comenzará una frenética búsqueda que dejará ver la triste realidad de unas vidas sin amor.

Moonrise Kingdom: una dulce historia de amor

Los mensajes detrás de la historia

Wes Anderson se mueve con gran fluidez dentro del cuento y la fantasía, de la estilización visual y sobre todo, la hilaridad más desconcertante. De esta manera, el director deja llevarse por una poderosa imaginación dentro de sus películas, las cuales son representadas con un humor surrealista y con una estética bastante retro. Así, como resultado, vemos un estilo visual que deslumbra y que ya se ha convertido tan característico de él.

Para disfrutar por completo de su cine, tal vez es necesario dejar de lado cualquier tipo de realismo y dejarse adentrar por completo en este imaginario tan extraño que decide crear dentro de sus historias. Aun así, el director suele tocar temas de relevancia en el trasfondo de sus tramas. Detrás de las líneas carismáticas, encontraremos una realidad que nos chocará más suavemente. En Moonrise Kingdom está presente la necesidad de la familia y del afecto paterno, la autenticidad del niño frente a la simple corrección de sus mayores, y la fuerza del amor que es capaz de afrontar tormentas.

A lo largo del filme, el director se preocupa de recalcar varias veces la orfandad de Sam y la distancia respecto a sus padres adoptivos. En cuanto a Suzy, nos muestra el desencanto de la joven ante una familia que está rota pese a las apariencias. Así nos presenta a dos niños, cuyo comportamiento es a veces más sensato y maduro que el de los adultos. Mientras que estos últimos, son retratados de una forma paródica con respecto a su irresponsabilidad e impiedad. Son todos individuos tristes e inadaptados, que no son capaces de ver la vida de la misma manera que la ven los protagonistas. Como resultado, observaremos como la película tratas estas cuestiones tan importantes de manera liviana, y hasta emocionante de a ratos.

Moonrise Kingdom: una dulce historia de amor

Razones para verla

Si estos motivos aun no te parecen suficiente, es necesario destacar las grandes actuaciones y reparto con el que cuenta Moonrise Kingdom. La gran revelación de la cinta son Jared Gilman y Kara Hayward, los pequeños que protagonizan esta bella historia. Con total credibilidad, los jóvenes logran transmitir la madurez siendo niños y principalmente, la peculiar relación amorosa que llevan adelante. Incluso, en algunas escenas el director llega a incidir levemente en algunos aspectos sexuales sin que estos resulten forzados, y mucho menos escandalosos. Y, como era de esperar, las pequeñas estrellas logran un resultado perfecto.

Aunque ya han pasado ocho años desde su estreno, Moonrise Kingdom continúa siendo una película digna de ver y también de recomendar. Este filme es una gran muestra del talento de Wes Anderson, con personajes dulces en su infortunio y una puesta en escena pintoresca, artificiosa y acartonada. Pero que transmite, y logra que el espectador se adentre en esta maravillosa historia desde principio a fin.

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